Gerencia Pública
y Modernización del Estado [1]
RESUMEN
Los cambios en
las relaciones interpersonales, en las formas de organización y en el
surgimiento de nuevos productos y servicios son algunos de los rasgos del nuevo
entorno que impulsa a los gestores estatales a buscar nuevas formas de
organización y dirección de las relaciones estado-sociedad.
En la búsqueda
de dar respuestas a los nuevos desafíos del entorno, aparece un nuevo paradigma
de gerencia pública, aun en construcción, inspirado en los principios del management
privado, pero que debe responder a las complejidades políticas de la
administración publica tradicional y a las restricciones de la cultura
burocrática.
Tanto la
modernización del Estado como de la gerencia pública se conciben como eternos
procesos de cambio permanente que buscan responder a las necesidades que
plantea el entorno, para lo cual se requiere organizaciones flexibles y
adaptativas y gerentes públicos innovadores que logren crear espacios de
participación democrática en la nueva gestión pública en construcción.
INTRODUCCIÓN
El presente
artículo trata de establecer la relación existente entre la modernización del
Estado y el paradigma emergente de gerencia en general y de gerencia pública en
particular, así como la necesidad de consolidar, aprender y difundir ese nuevo
enfoque entre los gerentes encargados de gerenciar los procesos de
modernización del Estado y sus administraciones públicas.
El primer
apartado señala los principales rasgos del entorno que influencian la
modernización del Estado. Un segundo apartado aborda el concepto de
modernización del Estado y la necesidad de un nuevo management público que
responda a los procesos de modernización. Por ultimo se analiza el paradigma de
gerencia en general y de gerencia publica en particular.
1.
Tendencias del nuevo entorno
Ante los retos
que impone la planetarización de las relaciones comerciales de las relaciones
comerciales entre los países, surge la necesidad de rediseñar y readecuar los
Estados a las nuevas circunstancias. Este nuevo contexto en que funcionan los
Estados y sus administraciones públicas, presentan una serie de signos que no
se pueden obviar sobretodo en lo relacionado con el surgimiento de nuevos
productos y nuevos servicios, además de la explosión de nuevos modelos organizativos
que pretenden hacer frente a las cambiantes condiciones del entorno. Las
características de este nuevo entorno son:
ü Redefinición del comercio internacional, globalización,
integración de mercados (TLC, MERCOSUR, Unión Europea, etc.).
ü La nueva política económica que privilegia al mercado como
asignador de recursos.
ü Superposición contraposición de las dimensiones política,
económica y social.
ü Surgimiento de nuevos productos y servicios y nuevas modalidades
en la prestación de los mismos.
ü Nuevas modalidades de gestión y nuevas formas de acción.
ü Disminución y nuevo rumbo de la cooperación internacional.
ü Redefinición del concepto de competitividad.
ü Redefinición de los conceptos de cliente, proveedor, mercado y servicios.
ü Percepción de las organizaciones como “conglomerados de proyectos
Los elementos
apuntados anteriormente y un paradigma de gerencia que privilegia directamente
el cliente o consumidor como la razón de ser de las organizaciones, empresas o
el Estado mismo, hace que veamos al Estado y a la gerencia pública en una
perspectiva totalmente diferente al paradigma burocrático imperante hasta
ahora, de tal suerte que se asiste a una clientelización de las relaciones
entre las personas y las organizaciones sean estas públicas, privadas o sin fines
de lucro.
Dicho enfoque
es correcto en tanto el cliente es el centro y la razón de ser de las organizaciones
de cualquier tipo, en términos que el consumidor debe ser objeto de los mejores
productos y servicios al mejor costo posible. Sin embargo, si hablamos de
cliente y de consumidor, estamos suponiendo que las personas, desde el punto de
vista económico son capaces de consumir, por lo tanto de comprar bienes y
servicios en un mercado competitivo que asegure la mejor calidad y el mejor
precio en un momento determinado que se efectúa la transacción monetaria
mercantil, es decir, la compra de esos bienes y servicios.
Sin embargo,
se sabe, que ni los mercados son de competencia perfecta, ni todos tienen
acceso a comprar bienes y servicios en el mercado. Es en esta situación donde se
hace necesaria la intervención del Estado para asegurar el acceso a las
personas al menos a los bienes y servicios básicos, mediante la formulación y ejecución
de políticas publicas tendientes a asegurar el bienestar de toda la sociedad y
el mantenimiento de la igualdad de oportunidades.
[1] Tomado de Alfaro F. Navarro Vargas. Consultado en http://bit.ly/1CsB4k5





