lunes, 6 de abril de 2015

Gerencia Pública


Gerencia Pública y Modernización del Estado [1]



RESUMEN
Los cambios en las relaciones interpersonales, en las formas de organización y en el surgimiento de nuevos productos y servicios son algunos de los rasgos del nuevo entorno que impulsa a los gestores estatales a buscar nuevas formas de organización y dirección de las relaciones estado-sociedad.

En la búsqueda de dar respuestas a los nuevos desafíos del entorno, aparece un nuevo paradigma de gerencia pública, aun en construcción, inspirado en los principios del management privado, pero que debe responder a las complejidades políticas de la administración publica tradicional y a las restricciones de la cultura burocrática.

Tanto la modernización del Estado como de la gerencia pública se conciben como eternos procesos de cambio permanente que buscan responder a las necesidades que plantea el entorno, para lo cual se requiere organizaciones flexibles y adaptativas y gerentes públicos innovadores que logren crear espacios de participación democrática en la nueva gestión pública en construcción.

INTRODUCCIÓN

El presente artículo trata de establecer la relación existente entre la modernización del Estado y el paradigma emergente de gerencia en general y de gerencia pública en particular, así como la necesidad de consolidar, aprender y difundir ese nuevo enfoque entre los gerentes encargados de gerenciar los procesos de modernización del Estado y sus administraciones públicas.

El primer apartado señala los principales rasgos del entorno que influencian la modernización del Estado. Un segundo apartado aborda el concepto de modernización del Estado y la necesidad de un nuevo management público que responda a los procesos de modernización. Por ultimo se analiza el paradigma de gerencia en general y de gerencia publica en particular.

1. Tendencias  del nuevo entorno
Ante los retos que impone la planetarización de las relaciones comerciales de las relaciones comerciales entre los países, surge la necesidad de rediseñar y readecuar los Estados a las nuevas circunstancias. Este nuevo contexto en que funcionan los Estados y sus administraciones públicas, presentan una serie de signos que no se pueden obviar sobretodo en lo relacionado con el surgimiento de nuevos productos y nuevos servicios, además de la explosión de nuevos modelos organizativos que pretenden hacer frente a las cambiantes condiciones del entorno. Las características de este nuevo entorno son:

ü  Redefinición del comercio internacional, globalización, integración de mercados (TLC, MERCOSUR, Unión Europea, etc.).
ü   La nueva política económica que privilegia al mercado como asignador de recursos.
ü  Superposición contraposición de las dimensiones política, económica y social.
ü  Surgimiento de nuevos productos y servicios y nuevas modalidades en la prestación de los mismos.
ü  Nuevas modalidades de gestión y nuevas formas de acción.
ü  Disminución y nuevo rumbo de la cooperación internacional.
ü  Redefinición del concepto de competitividad.
ü  Redefinición de los conceptos de cliente, proveedor, mercado y servicios.
ü  Percepción de las organizaciones como “conglomerados de proyectos

Los elementos apuntados anteriormente y un paradigma de gerencia que privilegia directamente el cliente o consumidor como la razón de ser de las organizaciones, empresas o el Estado mismo, hace que veamos al Estado y a la gerencia pública en una perspectiva totalmente diferente al paradigma burocrático imperante hasta ahora, de tal suerte que se asiste a una clientelización de las relaciones entre las personas y las organizaciones sean estas públicas, privadas o sin fines de lucro.
Dicho enfoque es correcto en tanto el cliente es el centro y la razón de ser de las organizaciones de cualquier tipo, en términos que el consumidor debe ser objeto de los mejores productos y servicios al mejor costo posible. Sin embargo, si hablamos de cliente y de consumidor, estamos suponiendo que las personas, desde el punto de vista económico son capaces de consumir, por lo tanto de comprar bienes y servicios en un mercado competitivo que asegure la mejor calidad y el mejor precio en un momento determinado que se efectúa la transacción monetaria mercantil, es decir, la compra de esos bienes y servicios.

Sin embargo, se sabe, que ni los mercados son de competencia perfecta, ni todos tienen acceso a comprar bienes y servicios en el mercado. Es en esta situación donde se hace necesaria la intervención del Estado para asegurar el acceso a las personas al menos a los bienes y servicios básicos, mediante la formulación y ejecución de políticas publicas tendientes a asegurar el bienestar de toda la sociedad y el mantenimiento de la igualdad de oportunidades.

[1] Tomado de Alfaro F. Navarro Vargas. Consultado en http://bit.ly/1CsB4k5

viernes, 3 de abril de 2015

Proceso Adminitrativo


¿Qué es el proceso administrativo?[1]



 


El proceso administrativo son las actividades que el administrador debe llevar a cabo para aprovechar los recurso humanos, técnicos, materiales, etc., con los que cuenta la empresa. 

El proceso administrativo consiste en las siguientes funciones: 

PLANEACIÓN: 

Consiste en establecer anticipadamente los objetivos, políticas, reglas, procedimientos, programas, presupuestos y estrategias de un organismo social, es decir, consiste en determinar lo que va a hacerse. 

ORGANIZACIÓN: 

La organización agrupa y ordena las actividades necesarias para lograr los objetivos, creando unidades administrativas, asignando funciones, autoridad, responsabilidad y jerarquías; estableciendo además las relaciones de coordinación que entre dichas unidades debe existir para hacer optima la cooperación humana, en esta etapa se establecen las relaciones jerárquicas, la autoridad, la responsabilidad y la comunicación para coordinar las diferentes funciones. 

INTEGRACIÓN: Consiste en seleccionar y obtener los recursos financieros, materiales, técnicos y humanos considerados como necesarios para el adecuado funcionamiento de un organismo social, la integración agrupa la comunicación y la reunión armónica de los elementos humanos y materiales, selección entrenamiento y compensación del personal. 


DIRECCIÓN: 

Es la acción e influencia interpersonal del administrador para lograr que sus subordinados obtengan los objetivos encomendados, mediante la toma de decisiones, la motivación, la comunicación y coordinación de esfuerzos la dirección contiene: ordenes, relaciones personales jerárquicas y toma de decisiones. 

CONTROL: 

Establece sistemas para medir los resultados y corregir las desviaciones que se presenten, con el fin de asegurar que los objetivos planeados se logren. 

Consiste en establecimiento de estándares, medición de ejecución, interpretación y acciones correctivas. 





[1] Consultado en http://bit.ly/1D2bSG2